viernes, 25 de mayo de 2012

Miedo por su ausencia


Un sobresaltado despertar para ver su espalda desnuda dirigirse
al balcon sin muros de la vida.

Cómplices su cuerpo y mis placeres,
mis ojos  asombrados están presos
del encanto que transita entre una noche de amor
y los escalofríos del alba.




Con las pupilas dilatadas por  el ensueño,
la lengua  se relame los restos  que el placer deja en los labios,
aliada la luz para desperezar la mirada,
al pasar de la penumbra a sus encantos.

Su cuerpo en el umbral de la terraza.
Mi mente, prolongando las caricias asociadas de la luna,
con el ritmo que marcan  unos  dedos
conscientemente enamorados.

Desaparece su cuerpo  para mostrar la silueta en contraluz
alargando su sombra sobre el suelo.
Desdoblada su imagen
para agrandar el eden que descubren sus encantos

Con mi cuerpo abandonado a los sentidos,
su cuerpo sube a la barandilla
que separa gloria y cielo,
fortuna y tierra.

Están  mis ojos ya despiertos y,
uno a uno mis sentidos,
perciben asustados
el miedo de su ausencia


miércoles, 25 de abril de 2012

Mientras incuba la vida la ciugüeña


Mientras incuba la vida la cigüeña,
hay quien no se pierde nada por falta de tiempo,
y quien como yo evita mirar el espejo
para no caer en la nostalgia.



Mientras incuba la vida la cigüeña,
echo de menos el tiempo perdido,
los sonidos que como olas acariciarían mis oídos
y las manos ausentes




Mientras incuba la vida la ciegüela
Noto la ausencia de la luna y con su luz las sombras.
Los sueños que se cruzan y,
los cuerpos que se enredan.




Mientras aparece la vida en lo alto de las torres,
sueños, caricias, ilusiones,
deseos,  temblores, secretos y  pasiones,
asoman clavados como espinas en mi nombre



domingo, 25 de marzo de 2012

Atrapado. 1


Mientras pasaba los objetos del carro de la compra a la cinta, desde donde la cajera iría contabilizando con la desgana derivada de la monotonía que la reiteración de un movimiento automático suministra a los sentidos, saludó con una sonrisa educada pero que más que consciente, parecía exigencia de los responsables del supermercado.

Sonaba el latido del escáner al tiempo que pasaban los objetos al lado desde el que se espera, para ir colocando en las bolsas correspondientes, cuando apareció ella, ni fea ni guapa, ¡la leche!. ¿Cómo calificarla?, sencillamente, preciosa.

De su cara sobresalían como una chispa salida del alma, sus labios aterciopelados, mostrándose como una flor en primavera cargada de un polen imaginario que atraía mi mirada.

Verla, fue sentir ese placer que aprecia la vista, cuando apenas percibe que está mirando; camiseta ceñida, sin mangas, con tirantes ocultando otros tirantes que a su vez insinuaban unos pechos que a pesar de tapados se revelaban tan ciertos como sus ojos, que descubría al retirar unas gafas de sol, inadecuadas ante la luz tungsteno de unos focos dispuestos a alumbrar la vida cotidiana.

No sé dónde estaba yo tan contenido, mientras mis sentidos se deleitaban cual truhanes, en un edén sin restricciones, cuando sonó la voz seca y tajante de la cajera, para romper el hechizo, solicitando la firma de mi cuenta.

Al levantar la vista tras recoger el ticket de compra y la tarjeta, contemple como la sonrisa se convertía en una mueca risueña que compartía con  la mujer que esperaba, mientras esta, al tiempo que yo retiraba mi flequillo de la frente, mostraba una expresión afable, al tiempo que colocaba delicadamente su compra en la cinta de la rutina.

Durante un instante camino del garaje, se multiplicaron sobre mi cabeza variadas formas de imaginar la mejor manera de propiciar un acercamiento, pues no están los tiempos para esquivar un flechazo, pensaba, al mismo tiempo que mis pies se dirigian a otros asuntos, tan previstos que de forma inconsciente me apartaban de ella.

Continué con la rutina, enganchado a una mujer que si dios, después de tanto tiempo descansando, se había desperezado para mostrarme, parecía evidente que su esfuerzo no podría resultar baldío.

lunes, 27 de febrero de 2012

Descongelar el corazón que habita helado


Sentir su querer como yo lo descubro.
Acercar mi cabeza hasta su pecho
para escuchar los latidos que seducen,
sintiendo la caricia, arrullado como en sueños.




Disfrutar de las sorpresas como un niño.
Encontrar que la vida no es el recuerdo, sino el momento
en que de forma inesperada sobreviva la utopía,
para descongelar el corazón que habita helado.




Sentir el calor de los dedos acariciando
los rincones preferidos de mi cuerpo,
con el goce que los míos aprecian explorando
entre pecas y lunares, los poros de una piel que añoro.




Hoy como ayer, todo puede suceder sí
al cerrar los ojos para requebrar soñando,
se dedica un piropo que irradie fantasía,
como un espectro de fuegos de artificio.




Se trata del encanto de la sorpresa inesperada.
Lo cruel está en la ausencia persistente,
el silencio que atruena vacío,
la espera que despedaza.

jueves, 23 de febrero de 2012

Farsantes y secuaces


Está prohibido decir en la calle lo que se piensa.
Inolvidables vestigios de un pasado que tocara vivir,
de la mano de quienes deleitan,
creyendo que tienen que estar por encima de los otros.

Asoma el candor de niños de instituto para sentir los porrazos
que la vida les manifiesta por la calle.
Cuerpos mimados, ahora “enemigos”
de fornidos salteadores de inquietudes.

Engendros virulentos capaces de confundir
travesías con fraguas e hierro con personas.
Piltrafas de sus mandos, pobres cuerpos indolentes,
tristes fantasmas sin sonrisa,

carne anodina, sin nombre,
números simplones, sin apodo.
Reverso de los protagonistas que les mandan.

Esos farsantes que se muestran en carteles
con eslogan de futuro pero idolatran el pasado


sábado, 4 de febrero de 2012

Sorpresa


Ligero de esperanzas e ilusiones,
al abrigo de gorros y bufandas frente
a ese amanecer rojizo que destella al otro lado,
donde despierta el gorrión cada día, al este de Madrid.

Hielo en el suelo, la tierra dura,
esplendentes los charcos,
despabila el cuerpo con el aire y,
Roma mira y pregunta:
¿”que coño hacemos por este paseo de arena, si, resueltas las necesidades, prefiero reposar sobre mi almohada”?.

Está claro que no es bueno el amanecer
de los primeros dias de febrero para trazar itinerarios.
Aprieta exagerado el frio y,
a pesar de la llegada de cigueñas
para alegrar campanarios,
cielos e ilusiones,

resultan más placenteros,
el abrigo al resplandor de la candela
y, el deseo de ir tirando,
para poderlo contar
mientras se comparte un cuenco de vida.

lunes, 16 de enero de 2012

Al desfalco le llaman crisis


Hastiados por el desfalco que se empeñan en denominar crisis.
Despojados deliberadamente de un pedazo de vida.
Confundidos con voces que hablan de business
para ocultar negocios butroneros.


Entre juicios parecidos a esperpentos sin juicio
y mentiras camufladas de chalecos salvavidas
que orquestan pelotillas salva patrias,
proclamando razones que se ocultan detrás de iniquidades.

Tiempo de tijeras, silencios y zombis acomplejados.
Periodo de políticos contraviniendo promesas,
inspirando terror pero aplaudidos por víctimas
que caminan entre deseos y arbitrariedades