
Todos los caminos conducen a ROMA,
Dicen.
Sin embargo, tras errar en múltiples rutas,
se sienten los convoyes perdidos
en estaciones del querer,
e incauto, ante la vida cuando se escapa cada día,
resplandecen preferibles las vías del AMOR.

Partenaire en el tren
de las atracciones posibles
y también las imposibles,
de las caricias,
el afecto,
las pasiones,
la seducción,
el encanto,
el embrujo,
el cariño necesario,
la ternura imprescindible,
la complicidad inevitable.
Yo creo que todos los caminos conducen a Roma hacia ti.
ResponderSuprimirMuy buen reportaje!!
ResponderSuprimirVeo que la velocidad la dominas de maravilla.
Besos
Sí, sin el contacto de la piel me temo que ese tren que de Roma conduce a Amor se nos pierde en Guipuzcoa ;)
ResponderSuprimirBesos, Pinto.
Caminos, vías... al final sólo queda el cielo para mirar al amor.
ResponderSuprimirbesos
Esas estaciones que nos hielan los huesos, esas estaciones que nos piten un pitillo, esas vias que nos acercan a un viaje soñado. El tren, ese tren que nos puede llevar a Roma.
ResponderSuprimirUn abrazo
¡que alegría volver a ver tus fotos con esos textos tan sensibles!
ResponderSuprimirme han encantado las dos últimas: la de la muñeca por original y rara y la última porque ese paseo de madera es muy sugerente, nos invita a seguirlo, a acercarnos al mar...
biquiños,
Qué preciosidad de entrada, Pinto. Esas "estaciones del querer" se me han quedado prendidas como una buena copla.
ResponderSuprimirLos trenes deliciosos, esos caballos del progreso que tienen algo mágico. Y siendo el destino Roma o Amor, me subo con los ojos cerrados.
Un abrazo fuerte.