Se juntan en estos días realidades y deseos, el llamado espíritu de la Navidad, con sus rutinas e intenciones, buenas siempre, a veces tan auténticas como un reloj chino y un trasfondo sombrío como los breves días de diciembre.En estos días tan cortos como oscuros, uno está difícilmente ajeno a los sentimientos y estos ahora se retuercen con Roma, quien capaz de proporcionar un afecto difícil de imaginar, dicen que tiene sus riñones jodidos, muy jodidos, según parece, como yo me siento ahora que comprendo su cansancio y sus deseos de acortar los paseos al tiempo que valoro su alegría al verme, incluso tras las ausencias breves.
Estoy jodido y supongo que por eso, no amarga la carencia de anhelos y caricias, ni tampoco los puñales y la falta de nubes de la "buena gente", me jode la mirada cálida de Roma al tiempo que consuela.